Robando, que es gerundio

Inditex, multinacional de la explotación y versión textil de McDonald’s, es bastante conocida por su tendencia a sacar colecciones muy similares a las de grandes diseñadores. Nunca plagian, pero se quedan muy cerquita, con esa especial habilidad para no dar el último paso y no cruzar la raya.

Ahora la cosa ha ido un poquito más allá, cuando menos desde un punto de vista ético y jurídico: han sacado unas camisetas plagiando unos dibujos de una estudiante de dibujo.

Si se observan los dibujos de la pobre muchacha, Rocío Cañero, y las camisetas de Zara, se ve que son muy, muy, muy parecidos. Tanto que es imposible que sea una casualidad. Desde Inditex, como reyes que son de echar balones fuera, dicen que han comprado las camisetas y los diseños gráficos a un proveedor externo de Inditex que les ha garantizado su originalidad.

Y se quedan tan anchos, pese a haber pruebas evidentes de que han puesto a la venta material plagiado, que en román paladino viene a significar que han robado los dibujitos a su autora, con el objetivo de lucrarse, lo que es delito. Eso sí, como son buenísimas personas, han invitado a la víctima a que vea como trabaja el equipo de diseño… ¡Encima pitorreo!

No les llega con explotar a los trabajadores, comprar a proveedores de países donde no hay derechos laborales, restringir libertades sindicales, etc. sino que ahora plagian y putean a estudiantes y jóvenes creadores. ¡Carallo con Don Amancio!

Dado que a Inditex los delitos no parecen importarles ni preocuparles, y dudando de que la SGAE vaya a intervenir en este claro atentado contra la propiedad intelectual, sólo me queda esperar que aplicando el refranero castellano en un acto de justicia poética el pueblo saquee las tiendas de Don Amancio, puesto que quien roba a un ladrón tiene 100 años de perdón… y además, como escribió Pedro de Blois: vox populi, vox Dei.

Una respuesta a Robando, que es gerundio

  1. creditos dice:

    Contra el canon de la SGAE
    LOLA RODRÍGUEZ
    SEVILLA
    Un bufete de abogados con 300 demandas civiles en el juzgado de lo Mercantil, tiene que pagar a la Sociedad General de Autores 0,28 euros por cada juicio que graba, como compensación por el derecho a la copia privada aunque se trate de la grabación de un acto público. Dicho así suena a broma de mal gusto. Pero que se lo digan a Joaquín Moeckel: «haciendo un cálculo rápido, estamos pagando 130 euros a la SGAE por la grabación de un acto público».
    Desde su entrada en vigor a principios del 2008, la nueva Ley de Protección Intelectual recoge en su artículo 25, el abono del polémico canon digital. Una tasa que, en el caso del CD, grava su precio casi en un 50 por ciento.
    El abogado sevillano Joaquín Moeckel ha presentado una demanda ante el juzgado de lo Mercantil número 1 para que reconozcan su derecho a no pagar un canon que, en su caso, considera «injusto», ya que no emplea los discos para realizar copias de registros privados sino para dejar constancia de actos públicos, en concreto juicios civiles. Se trata sólo de una reclamación de 2,8 euros cobrados por ley por el comercio en el que adquirió un paquete de 10 CD pero el asunto es mucho más trascendente. Moeckel va más allá y augura que no deben pagar este gravamen los hospitales públicos que usan los soportes digitales para grabar operaciones o cualquier otro tipo de profesionales que tengan que realizar grabaciones públicas».
    La demanda de Moeckel cuenta con precedentes en Madrid, Canarias y en la Audiencia Provincial de Málaga. En el caso insular, la sentencia obligó a un comercio a devolver 0,88 céntimos de euro por la compra de cuatro Cds por parte de un abogado. En Sevilla, Moeckel quiere que el juez reconozca que el canon auspiciado por la SGAE para contrarrestar los ingresos que deja de percibir por las copias privadas de trabajos musicales y películas, no es aplicable a su caso, ya que su bufete emplea los discos compactos para grabar los juicios civiles, de carácter público. «Imponen el canon por copia privada para todo el que compra un cd sin saber para qué los va a utilizar cada uno». El letrado insta «a todos los profesionales del Derecho de España a que pidan su factura desglosada con el importe del canon y que denuncien» al mismo tiempo que se pregunta «por qué la SGAE no impone un canon a los folios, ¿no les importa que copie a mano una canción o una novela?. Le están poniendo un canon al progreso, y pronto, además de los CDs, también habrá que pagar por los discos duros, las impresoras, los equipos telemáticos…».
    Moeckel demuestra que su actividad no contraviene la Ley de Protección Intelectual «por eso demando a la empresa que me ha vendido el material con el objetivo de que me devuelvan el dinero». El abogado muestra una factura por la compra de diez cd, en la que al precio de cada unidad, 0,45 céntimos de euro, se añaden 0,28 de canon. El precio sin canon es de 4,50 euros y el canon supone un incremento de 2,80 euros. Con lo que el importe final, una vez añadido 1,17 euros del IVA, asciende a 8,47 euros. «Podrían acusarme de contribuir al colapso del juzgado de lo Mercantil por unos céntimos de euro, pero en verdad son los de la SGAE los que perjudican obligando a pagar el canon a quien no tiene por qué hacerlo. Es injusto que me cobren el canon digital porque yo no voy a copiar nada». Por tanto, «es necesario crear la conciencia general de que no podemos presumir de culpabilidad, ni de cual será el destino de las cosas, porque en España la presunción es de inocencia».

    Carlos Menéndez
    http://www.creditomagazine.es

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