El derecho a la infancia

Leo en el blog pixelisation una noticia que me deja boquiabierto: una niña yemení de ocho años ha pedido el divorcio y está litigando contra su padre, quien la forzó a casarse con un hombre de 30 años.

La noticia se recoge también en diversos medios de comunicación españoles (ABC, El Mundo, La Voz de Galicia) y ha de provocar el profundo rechazo de cualquiera que tenga dos dedos de frente, puesto que tales matrimonios forzados vulneran las convenciones internacionales sobre Derechos Humanos, los derechos de la infancia (no ratificados por Estados Unidos, curiosamente) y el más elemental sentido de la ética. Es aberrante que un hombre pueda casarse con una niña de ocho años, la maltrate, etc.

Ahora bien, una vez espantados, como no podía ser menos, hagamos dos reflexiones:

La primera es que no pretendamos llevar el tema a términos eurocéntricos o de pretendida superioridad ética, ni pretendamos achacarlo al Islam, puesto que pasan tales cosas en muchos lugares y culturas (por ejemplo en la India). Sin ir más lejos, en nuestro mundo occidental no hace tanto tiempo que pasaban tales casos, con matrimonios forzados, menores poco menos que vendidas a sus maridos, etc. Es más, en Estados Unidos una secta mormona fundamentalista ha sido noticia hace poco por un caso semejante.

Otra reflexión que quiero transmitir es la obligación ética de defender el derecho a la infancia. Los niños son niños; no son adultos bajitos y por tanto no podemos pretender que se comporten como tales.

La moderna sociedad capitalista ha hecho desaparecer la infancia. La niñez ya no existe. No hay programación infantil, revistas infantiles, actividades específicas para ellos…

Los niños apenas tienen tiempo para disfrutar de su condición; casi sin tiempo son introducidos en actividades extraescolares, deportes, etc. Se les deposita en guarderías, colegios, o se les planta frente a la tele para que no den la lata. Y luego, rápidamente, se les disfraza de adultos, se les “adultera” -si se me permite la licencia- y se les dirige rápidamente hacia la vorágine de nuestra sociedad.

Yo no me resigno. Sigo viendo antinatural que niños de 12 años tengan móvil o salgan de juerga. Sigo viendo injusto para ellos que los arrastremos a toda esta porquería consumista y que, apenas salidos del parvulario, los metamos de lleno en una falsa adolescencia.

Nos escandalizamos por los niños explotados en la India o Pakistán -bueno es hacerlo-; nos indignamos por las niñas obligadas a casarse con ancianos -lógica indignación-; pero callamos y -mucho me temo- otorgamos cuando sostenemos un sistema económico y social que elimina la infancia y la niñez, y transforma a nuestros niños en adolescentes precoces o en adultos abortados.


Una respuesta a El derecho a la infancia

  1. silvia dice:

    no sé si eurocéntricamente o no, pero me acabo de quedar….no sé un poco rota. Claro que despoués de conocer que 150 millones de mujeres en el mundo han padecido la ablación…..ufff. Buen post y buena reflexión

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