El monoteísmo, animal peligroso.

Servidor de ustedes, bautizado en la fe católica y sometido al rito de la primera comunión (pecados de infancia), siempre ha tenido una especial querencia por la teología y la filosofía, lo que me ha llevado a caer de cabeza en el ateísmo más absoluto. Estudiar, aunque sólo sea como aficionado, la evolución de las ideas religiosas en el campo del cristianismo obliga a recorrer siglos de historia de la religión y a comprobar -no sin espanto- que los monoteístas han tenido la desagradable manía de masacrarse los unos a los otros por querellas que al comun de los mortales le parecen de orden absurdo.

Ha pasado en el judaísmo, en el cristianismo, en el islamismo… no ha habido ismo monoteísta que no haya sucumbido a un odio fratricida de proporciones bíblicas y todo por un concepto tan desagradable como la ortodoxia.

En el caso del cristianismo, resulta paradójico como la vida e ideario de un humilde carpintero que tiene como idea fuerza el amaos los unos a los otros pasa a transformarse en “monta una multinacional, alíate con el poder político y ya de paso rebánale el pescuezo a todo aquel que te ponga en peligro el chiringuito”. Y es que la historia de la Iglesia está plagada de muertos desde sus comienzos: si el Hijo es de la misma Naturaleza que el Padre o similar o un simple mortal en el que habita el Logos de Dios (por poner un ejemplo del surrealismo teológico) no sólo ha de dirimirse en un concilio, sino que, además, se acompaña de excomuniones mútuas, asesinatos, etc. Todo muy admirable ¿no creen?

En el caso del Islam, se puede decir otro tanto. Casi desde la muerte del Profeta Mahoma comenzaron las diferencias que llevarían a la inicial escisión entre shiíes y sunníes y que han supuesto un auténtico rosario de muertos acompañados de las pertinentes querellas teológicas entre escuelas.

No se puede negar que lo que subyace bajo tales enfrentamientos religiosos es una lucha por el poder dentro de la propia confesión, ahora bien, el problema estriba en que quienes luchan por el poder se sirven de otros a los que el poder no interesa y que actúan como tropas de choque en defensa de la ortodoxia, entendida ésta no sólo como una opción personal sino como algo que debe imponerse a los demás.

Esta concepción de la ortodoxia nos lleva al otro grave problema del monoteísmo: no la grave intolerancia de consumo interno -al fin y al cabo si se quieren masacrar entre ellos podríamos hacernos los suecos y mirar para otro lado- sino también la tendencia irrefrenable a transformar la creencia personal en orden natural de las cosas. Un fiel de una religión monoteísta tiende a pretender que su visión de la vida y del mundo ordene la realidad que lo circunda y que quienes no tenemos su visión salgamos del error. En el mejor de los casos te mirarán con pena porque no has visto la luz y en el peor considerarán que hay que introducirte en la verdadera fe o eliminarte para que no emponzoñes a los demás o cuando menos someterte al ostracismo. Estos casos de hoolinganismo religioso no pasan sólo en los países musulmanes ni están tan alejados de nuestro día a día. A poco que se rasque la superficie se empiezan a conocer actitudes, comentarios, etc que demuestran ese carácter poco tolerante de muchos monoteístas.

Es evidente que, siguiendo a Ortega y Gasset,  “las ideas se tienen y se sostienen pero las creencias son quienes nos sostienen a nosotros” y debemos, por tanto, asumir que el monoteísmo es muchas veces equiparable a ser un hooligan desaforado del Real Madrid, del Barça, etc.

En cambio, me da la sensación de que los politeístas tienen más capacidad para ponerse en la piel de otros, al fin y al cabo tienen la capacidad de creer en distintas deidades y compatibilizar esos credos sin que les provoque grandes incomodidades. Yo mismo soy seguidor de diversos equipos de fútbol: el Barça, el Getafe, el Pontevedra, la selección de fútbol de Estados Unidos, y al final resulta que en el fondo me la trae un poco al pairo quien gane o deje de ganar. Supongo que en el ramo de la fe, pasa algo parecido: lo mejor es no sufrir un exceso de fe, dado el riesgo que supone.

Otro elemento que me resulta sorprendente, por lo menos del catolicismo y de ciertas escuelas musulmanas, es su amor por el sufrimiento. Resulta contra natura y excesivo ese gusto por padecer y sufrir, esas manifestaciones de sadomasoquismo extremo a golpe de látigo, cilicio, etc. Digo yo que desangrarse en público, además de desagradable, es un contrario a la naturaleza humana. Es más, si yo me pusiera en la vía pública a flagelarme seguramente acabaría en comisaría, en cambio si lo hace un grupo de hombres adultos alegando motivos religiosos incluso sale en los telediarios como expresión cultural. ¿No es paradójico?

Para terminar, en estos tiempos de cambio climático, crecimiento sostenible, reciclaje, etc. hay que indicar el peligroso mandato que subyace en las tres grandes religiones monoteístas: creced y multiplicaos. Esa suicida invitación al crecimiento ilimitado choca con la realidad de un mundo con recursos limitados y que necesita urgentemente que disminuya nuestra rapacidad. Esta bien condenar a los que no reciclan, pero estaría mejor que se asumiese que empezamos a ser muchos para un planeta tan frágil.

Por cierto, ¿estará relacionado el surgimiento de las tres grandes religiones monoteístas en Oriente Medio con el hecho de que el Sol cae muy fuerte a mediodía?

2 respuestas a El monoteísmo, animal peligroso.

  1. La religión es un atavismo de tiempos pretéritos que, en términos absolutos en la línea de la historia, acabará desapareciendo el día de mañana.

    Hay estudios psicológiccos que explican que la gente que cree en algo, que tiene Fe religiosa quiero decir, vive más y con menos tensiones, pero mira las estadisticas; la venta de ansiolíticos y calmantes esta creciendo de manera exponencial.

    Cada vez somos más vulnerables, y aunque vivamos mejor, tenemos más ansiedad, pero muchos sustituyen a Dios por una caja de pastillas, que en terminos prácticos, poca diferencia hay…

    Las enfermedades del futuro en Occidente son las enfermedades mentales, y seguramente los tumores cancerígenos, que tambien estan multiplicandose, tambien tienen que ver con nuestro ritmo de vida; ciertas costumbres alimenticias, la contaminación, la polución del aire y la ansiedad.

    Que la religión desaparezca será muy lento, antes desaparecerán otras cosas, pero al final desaparecerá.

  2. frmartinez dice:

    Sobre ese tema, precisamente, recomiendo un libro (novedad en bolsillo) que tiene la virtud de ser, al tiempo, análisis lúcido de crítica a la religión y propuesta atea de un nuevo ‘Triunvirato moral’.

    El libro es: Tratado de Ateología, de Michael Onfray, publicado en Anagrama en su colección de Compactos de bolsillo (8 € creo que cuesta). El triunvirato ateo es: el hombre, la razón y la materia.

    Una lectura edificante que recomiendo encarecidamente.

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