¿Adiós, Comandante?

Fidel Castro Ruz, Comandante en Jefe y Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba ha dicho que no aspirará ni aceptará ninguno de ambos cargos. Dicho de otro modo, Fidel deja de ser -cuando menos sobre el papel- el máximo dirigente de Cuba. Ahora bien, cabe preguntarse si ello supondrá algún cambio profundo en las estructuras políticas y económicas de Cuba.

En primer lugar, esta renuncia al poder formal puede no serlo al poder real; Castro seguirá opinando, escribiendo, diciendo… lo que crea conveniente y tengamos en cuenta que él es un hombre de convicciones inamovibles.

En segundo lugar, ¿quién lo sucederá al frente del Consejo de Estado? ¿Raúl? ¿Nos situaría la continuidad de Raúl Castro ante un gobierno transformador y constructor del socialismo?

Aunque todo parece indicar que efectivamente Raúl es más pragmático en muchos de sus planteamientos que su hermano Fidel, ello no debe significar necesariamente que Cuba se vea abocada a un proceso de transición al Capitalismo. Pese a las declaraciones vertidas ya por múltiples gobiernos (dejemos a un lado el tecnicismo de si vulnera o no el Derecho Internacional meterse en el régimen político y económico de un país) no parece posible que Cuba transite hacia un modelo que lo ponga directamente en las garras de Estados Unidos.

Sin entrar en si Fidel Castro y el sistema cubano son marxistas, marxistas-leninistas o qué, lo que si parece claro es el carácter profundamente nacionalista de la Revolución y del sistema que ha instaurado. Cuba no es sólo la construcción de un sistema de sanidad pública, educación gratuita y generalizada, estatalización de la propiedad, etc. Cuba ha sido y es -ante todo- una reacción frontal y orgullosa frente al imperialismo de Estados Unidos y la doctrina Monroe.

Concedamos que quizá la respuesta no sea la más adecuada; de acuerdo: ¿significa esto que sin Fidel al frente el sistema cubano se desmoronará? ¿Quién suceda a Fidel tendrá su aliento ideológico en la nuca? ¿Cuál será el rumbo que tomará Cuba?

Sinceramente: yo no lo sé, al igual que no creo que lo sepa nadie ni en Cuba ni -muchos menos- en Washington o Miami. Lo que tengo muy claro es que siga el rumbo que siga hay ciertos logros de la Revolución a los que no se renunciará por parte de una mayoría significativa del pueblo cubano, que ha soportado el embargo brutal de Estados Unidos y su política de agresión, que ha visto las consecuencias catastróficas del derrumbe del bloque comunista y que por tanto, sabe lo que se juega.

2 respuestas a ¿Adiós, Comandante?

  1. Naxo dice:

    FIEL a FIDEL

  2. Gonzalo Valdés-Busto de Iznaga dice:

    Me gustaría empezar por decir que soy cubano residente en España, socialista, militante del PSOE, aunque no me gusta el giro hacia la derecha que ha tomado el partido, con menos participación, dejando sin voz ni voto a la corriente de la izquierda socialista; militante también de un partido de izquierdas cubano con sede en La Habana, llamado Arco Progresista, que no tiene apoyo de ningún tipo de ningún partido de izquierdas español, que ha unificado a toda la izquierda no oficial del país y que ha sido víctima de la represión más vil por parte del gobierno cubano. Si soy muy honesto y fiel a mis propias convicciones y a la libertad que tengo de expresarlas, debo decir que Cuba de socialista solo tiene el nombre.
    Después de la llegada de Raúl Castro al poder en el gobierno de Cuba, se han recortado políticas sociales, se despiden a 500,000 trabajadores, aunque hay anunciado un despido para los próximos años hasta llegar a 1,300,000 trabajadores que se quedarán en la calle para 2012, todo esto con la anuencia de la CTC, único sindicato permitido en el país, en total sumisión al gobierno.
    La legalización del mercado informal de oficios, en el que solo 39 de las 178 actividades económicas permitidas hasta ahora pueden generar rentabilidad y beneficios; la dura política fiscal e impositiva, concebida no por escalas y progresivamente sino por oficios que alcanzan cotas hasta del 50%; los intentos de incrementar velozmente las rentas del Estado a través de altas tasas impositivas a sectores socialmente sensibles como son la agricultura, la alimentación y el transporte; la dura represión de movimientos, de expresiones sociales independientes y de un auténtico debate nacional; la negación de los derechos fundamentales; la suspensión de programas sociales; la reproducción de sectores marginales por la insistencia en leyes obsoletas; el desempleo masivo sin subsidios; la cooptación de sindicatos que auguran la represión de actuales y futuras manifestaciones obreras; la ambigüedad del tejido legal, y la vigilancia y ahogo de la sociedad civil, son asuntos que también merecen una seria discusión y que directamente inciden en las cuestiones económicas.
    ¿Cómo gestionar empresas propias sin derechos completos ni garantías de propiedad que generen, entre otras cosas, confianza en el productor? ¿Cómo respaldar las asociaciones económicas potenciales, o de otro tipo, con una Ley de Asociaciones obsoleta? ¿Cómo proteger al trabajador de las nuevas y viejas formas de explotación que se instauran sin un nuevo pacto social? ¿De qué reformas se puede hablar con una ley migratoria antinacional en la que los cubanos que vivimos fuera no podemos invertir en el desarrollo de nuestro país, mientras que cualquier empresa extranjera sí puede? Ahí tenemos el ejemplo de lo antinacional que es conceder el arriendo por 99 años de nuestra superficie territorial a empresas extranjeras, al mismo tiempo que se conceden tierras en usufructo a nuestros campesinos por sólo 10 años. ¿Qué garantías tendrán los nuevos pequeños empresarios de evitar las arbitrarias confiscaciones por expresar opiniones políticas?
    Creo que una economía que, dada su complejidad, demanda una mentalidad igualmente compleja y flexible que el gobierno cubano actual no tiene. ¿No se debería incluir en el debate si un gobierno que ha destrozado la economía cubana y a una sociedad civil con gran poder de convocatoria, debe continuar en el poder?
    Debe también entrar en el debate la reducción de la burocracia, tanto política como administrativa, pero de manera más sostenible y progresivamente, dando tiempo y más libertades para que se cree un empresariado capaz de asumir y dar puestos de trabajo a las personas que se queden sin él debido a estas reestructuraciones, sin que nadie se tenga que quedar en la calle; la creación de oficinas públicas de empleo, inexistentes hasta el momento, que puedan ayudar ayudas y servicios a desempleados; el fomento de la propiedad pública, que no estatal; la entrega de la tierra en propiedad a los campesinos y el reconocimiento del sentido pleno de la propiedad en general; la creación y afirmación de un pequeño y mediano empresariado netamente nacional; una reforma bancaria que trabaje en la creación de bancos públicos de créditos para el fomento y el desarrollo tanto agrícola e industrial como de los servicios; el estímulo fiscal a la pequeña y mediana empresas; la apertura del mercado inmobiliario y la apertura de empresas de libre exportación e importación, entre otras muchas medidas, como internet para todos, Cuba sería capaz de competir con las economías más avanzadas de la región.
    Ya está bien de defender lo indefendible. El gobierno cubano es una dictadura, eso no tiene otro nombre, por más que deteste a la derecha y al neoliberalismo, cubanos (vivan en Cuba o en Miami) o extranjeros, el PCC está tomando ese camino hoy. Las cosas como son. El socialismo no se construye a base de represión, violando los derechos inalienables a la condición humana, y enseñando en nuestras escuelas a nuestros hijos a delatar y a reprimir, a vivir en la doble moral, a esconder en casa lo que se piensa mientras se va a aplaudir a la Plaza. Como todo, la educación en Cuba ha ido yendo al caos con cada año que pasa, y del sistema de sanidad cubano no voy ni a hablar porque es una auténtica vergüenza. Hace ya más de 50 años, los cubanos tuvimos el sueño de construir una sociedad participativa real, solidaria; donde los sindicatos defendiesen los derechos de los trabajadores aún si esto va en contra de los “lineamientos” del gobierno; donde el arte y la cultura florecieran en toda su extensión y llegara a todos en total libertad, no condicionados por ningún gobierno; donde una educación pública y gratuita elevara las mejores aspiraciones de la sociedad, enseñando a pensar y por tanto a escoger con entera libertad; donde la sociedad civil defendiera la libertad irrestricta de cada individuo a expresarse, a asociarse para la defensa de sus derechos e intereses; pero este sueño se convirtió en quimera, y hoy día ha llegado a ser una auténtica pesadilla. Los cubanos están hartos de que se les exija sacrificio, sacrificio, sacrificio y no ver jamás el fruto del trabajo mancomunado, mientras el gobierno dilapida a sus anchas, se crean empresas multimillonarias, más privadas que públicas, y hacen y deshacen a su antojo; mientras que los cubanos de a pie tenemos que conformarnos con migajas, tanto económicas como sociales. ¡Ya está bien de defender lo insostenible!

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