Ciertos sectores de la izquierda a los que yo llamo los suecos (por lo de la socialdemocracia sueca que suelen poner de ejemplo) han llegado a creerse las tonterías pequeño burguesas de los pactos entre caballeros, la limpieza en la lucha política, etc. La derecha, mucho más práctica, se dedica a lo de siempre: a ganar a cualquier precio.
No llega con sabotear el material electoral del Xuventudes Socialistas, del PSdeG, con inventarse accidentes, etc. Van mucho más allá: insinuaciones sobre presuntos delitos graves de uno de los candidatos (no diré más para no dar pábulo a evidentes infamias), decir que PSdeG y BNG quieren robar las tierras de la gente (¡Que vienen los rojos!), que el coche del presidente de la Xunta vale 100.000 euros más que el del presidente de EEUU (el precio del coche del presidente de EEUU es desconocido porque no se ha publicado, aunque con la de espías que tiene el PP…), o el cacique peperil de Ourense, bípedo Baltar (lo de señor le es inaplicable) llamando maricón a un candidato del PSOE.
No es nada nuevo; lo han hecho siempre. En las anteriores elecciones autonómicas recuerdo ver a un pobre chico colocando en los coches aparcados en la calle República Argentina de Santiago unos pasquines que, bajo la rúbrica de un supuesto grupo de padres preocupados, decían que en caso de ganar el PSdeG o el BNG las elecciones los niños aprenderían a consumir drogas en las aulas y se entregarían al sexo y el vicio (supongo que algún alumno rezaría por la victoria del rojerío).
Yo, que tengo muy mala leche, le pregunté al pobre chico de dónde había sacado tales panfletos, puesto que podía considerarse delictivo lo que hacía. El muchacho me dijo que era un mandado, que en el PP local le habían pagado por ponerlos en los coches, pero que no podía decírselo a nadie (lo que no sé es porqué me lo dijo a mí; supongo que por el susto).
Lo cierto es que yo informé inmediatamente del hecho a Bernardino Rama, Secretario General del PSdeG de Santiago y no le di más vueltas al asunto, que no deja de ser la muestra de la miseria moral y putrefacción ética del partido de la mentira y el latrocinio.
Escrito por luisvalcarce
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